El hijo de lana
Hay culpas que se tragan y traumas que se convierten en monstruos.
María siempre cargó con un frío mortal metido en los huesos, secuela de una infancia marcada por el abandono, el abuso y una compulsión morbosa por comer tierra para tapar la culpa. Tras sobrevivir a un bozal de alambre y a un oscuro ritual con un cuervo vivo para curarle la pica su vida junto a Javier Duarte parece finalmente alcanzar la paz cuando logra quedar embarazada.
El embarazo desata en su vientre un invierno voraz e insoportable que amenaza con matar a su bebé. Desesperada por salvar a su hijo, María sucumbe a un instinto aberrante: devorar lana cruda. Mientras consume metros de fibra, su cuerpo inicia una metamorfosis grotesca que desafía toda lógica biológica. El parto no traerá al mundo a un niño común, sino a una criatura de garras oscuras nacida del hambre, la tierra y el frío.