La verdad sobre el autismo
Hay personas vivas a las que tratamos como si no existieran. Abandonadas, condenadas a muerte social.
Nos han vendido un autismo amable, romantizado: el genio distraído, el niño que dice frases profundas, la mente brillante y distinta. Ese autismo da likes. Pero hay otro del que casi nadie habla: el que no habla. El que se golpea la cabeza porque el mundo le duele en el cuerpo. El que grita a las tres de la madrugada. El que necesita pañales en plena adolescencia y una vigilancia que no descansa nunca.
Este libro habla de ellos. Y de un país que los diagnostica tarde, los expulsa de la escuela en nombre de la inclusión, los pierde en un laberinto de papeles, los abandona al cumplir los dieciocho, los medica en lugar de escucharlos, que no les da los recursos y residencias para una vida digna y, al final, los aparta de la vista hasta convertirlos en fantasmas: vivos, pero borrados.
Habla también de sus familias. De las madres que dejaron su trabajo, de las parejas que se rompieron, de los familiares que les olvidan, de los padres que envejecen con una sola pregunta clavada en el pecho: ¿qué será de él cuando yo falte?
No es un libro para emocionarse. Es una denuncia.
Porque una sociedad se mide por cómo trata a los más frágiles de entre los suyos. Y en esa medida estamos suspendiendo.